27 septiembre 2009

Vidas de otros

Tenía un auténtico despliegue en el tren, se había cogido tres asientos para ella sola mientras se atusaba y maquillaba. Lo molesto de esta señora, es que mientras se maquillaba se comía un chicle con el que hacía ruiditos al mismo tiempo que nos enseñaba toda la campanilla. No contenta con darnos un concierto, cuando terminó de empolvarse la nariz, pasó a inspeccionarla, retirando de ella con el dedito el oro y el moro.
Luego llamó por teléfono y dado que habló para todos nos enteramos que además de cochinota es mentirosa. Llamó a alguien para decir que llegaba tarde a trabajar porque se le había roto el coche. El caso es que no cuadra bien la historia ¿se le ha roto el coche y va empolvándose la nariz en el tren? .

Lo más normal es arreglarse y luego salir a coger el coche, y si no funciona coger el tren. Pero llegar al tren con el pelo chorreando y el set de maquillaje tercia más a un me quedé sopa que a un se me cascó el coche. ¿Por qué mentir?

Cada uno puede hacer lo que quiera en el tren, si la señora quiere montar un espectáculo para entretenernos a todos es su problema, pero yo también puedo contarlo y opinar al respecto. De hecho me resultó más molesto verla mentir que verle la campanilla y la excavación nasal juntas.

7 comentarios:

Casandra dijo...

Qué desagradable. :-S

Un abrazo, solete!!

Azusa dijo...

Qué maru eres, Forest, pareces yo ;PPPP

Jose dijo...

Bueno, la verdad es que creo que hay gente mas molesta... como esos que llevan a todo trapo sus moviles compartiendo la musica con todo el vagon.

La cuestion es que hay muchos que no se dan cuenta que el tranporte publico, es eso, publico. Y eso viene a significar que no van solos y pueden hacer lo que quieran.

Chasky dijo...

No solo puedes contarlo en el blog sino que debes hacerlo.

chapete dijo...

Has vuelto!!!

Desde luego, hay cada uno por ahí suelto...

Sergio dijo...

Joer... Habernos obviado lo de la nariz :(

Eva dijo...

Y pensar que no os he contado lo que me paso un día en el tren con una señora...no tengo perdón