Sentada en un banco del andén leyendo un libro se me acerco un caballero a preguntarme si allí era dónde debía esperar el tren para llegar a su destino. Le dije que sí, y se sentó a mi lado y resopló de indignación. Le sonreí, y me empezó a contar su particular odisea.
Mire joven -me decía el caballero mientras me miraba indignado- vivo en Madrid, he salido de mi casa hace una hora y media, con tiempo suficiente para llegar a mi destino holgado y poder tomarme un café en un bar cómodamente, y aún estoy aquí. Casi me vuelvo loco en Nuevos Ministerios para encontrar el andén de la línea que tenía que coger. Y cuando por fin lo encontré me tiré más de veinte minutos esperando el tren. Al fin, llegó, me subí a él y para mi sorpresa y cuando ya llevaba un buen recorrido me dí cuenta que ese tren no hacía parada en mi destino. Pregunté a una señorita sentada a mi lado, que amablemente me explicó que tendría que haber cogido otro tren en el mismo andén en el que estaba pero con otra dirección. ¿Usted se cree? ¡Y dónde viene explicado que pasan dos trenes con diferentes destino por la misma vía! Por suerte me pude bajar aquí, la última parada que me permite todavía coger el otro tren, sino hubiera tenido que regresar a esta parada y por tanto hubiera llegado tarde a mi cita....
Es normal -le dije yo- no es el primero que se equivoca. La línea tiene el mismo nombre para ambos trenes. Yo estoy acostumbrada, pero la gente que lo coge por primera vez es fácil que termine en el lugar equivocado.
No me diga usted eso joven -seguía indignado el caballero - pues he viajado mucho por todo el mundo por trabajo sin tener problemas y vengo a perderme a Madrid, ciudad en la que nací y vivo desde hace años. ¡Ni siquiera el caos del aeropuerto de Bagdad me volvió tan loco como hoy el tren!.
¡Mire! ya viene el tren -dije al caballero con cierta emoción -.
Pues menos mal, llegaré justo a tiempo pero sin descanso. Vamos entonces, sino le importa me siento a su lado.....
Y me siguió contado su vida, su indignación por lo que le acaba de ocurrir y me dio las gracias cuando me bajé del tren, no sé si por explicarle dónde debía coger el suyo o por charlar un rato.
Mire joven -me decía el caballero mientras me miraba indignado- vivo en Madrid, he salido de mi casa hace una hora y media, con tiempo suficiente para llegar a mi destino holgado y poder tomarme un café en un bar cómodamente, y aún estoy aquí. Casi me vuelvo loco en Nuevos Ministerios para encontrar el andén de la línea que tenía que coger. Y cuando por fin lo encontré me tiré más de veinte minutos esperando el tren. Al fin, llegó, me subí a él y para mi sorpresa y cuando ya llevaba un buen recorrido me dí cuenta que ese tren no hacía parada en mi destino. Pregunté a una señorita sentada a mi lado, que amablemente me explicó que tendría que haber cogido otro tren en el mismo andén en el que estaba pero con otra dirección. ¿Usted se cree? ¡Y dónde viene explicado que pasan dos trenes con diferentes destino por la misma vía! Por suerte me pude bajar aquí, la última parada que me permite todavía coger el otro tren, sino hubiera tenido que regresar a esta parada y por tanto hubiera llegado tarde a mi cita....
Es normal -le dije yo- no es el primero que se equivoca. La línea tiene el mismo nombre para ambos trenes. Yo estoy acostumbrada, pero la gente que lo coge por primera vez es fácil que termine en el lugar equivocado.
No me diga usted eso joven -seguía indignado el caballero - pues he viajado mucho por todo el mundo por trabajo sin tener problemas y vengo a perderme a Madrid, ciudad en la que nací y vivo desde hace años. ¡Ni siquiera el caos del aeropuerto de Bagdad me volvió tan loco como hoy el tren!.
¡Mire! ya viene el tren -dije al caballero con cierta emoción -.
Pues menos mal, llegaré justo a tiempo pero sin descanso. Vamos entonces, sino le importa me siento a su lado.....
Y me siguió contado su vida, su indignación por lo que le acaba de ocurrir y me dio las gracias cuando me bajé del tren, no sé si por explicarle dónde debía coger el suyo o por charlar un rato.
8 comentarios:
A mi me pasó algo parecido en el autobús hoy con una mujer , afortunadamente llevaba el iPod y pude escurrir el bulto con elegancia.
Que guay es el tren! Que hasta te permite hacer amigos!! :D
Y como dices, la primera vez es un poco lioso pillar el tren... pero con el uso diario, ya lo vas pillando ;)
Hay un viejete en la línea 7 de metro que es un auténtico crack; un verdadero profesional. No hay chica joven y guapa que se escape de aguantar su chapa durante largo rato hasta que llega a su parada :)
A veces ser una tía buena no es tan genial, jajaja
Besos de colores.
Ese señor más que llegar a su destino parece que lo que más necesitaba era conversación.
Así me veo yo de viejuno, contándole mis penas causadas por el transporte público a los jovunos y jovunas.
Ja ja si es que el transporte de Madrid o te lo conoces muy muy bien o te lías enseguida... yo creo que casi todos nos hemos liado, confundido, pasado alguna vez. Pero si es verdad, que parece coña, haber recorrido medio mundo e irte a perder en una estación de tu ciudad...
yo creo que te dió las gracias por todo, por las indicaciones y por el rato de conversación ;)
Hombre, sinceramente, ya sabes que yo voy a Nuevos Ministerios cuando me da por ir en tren y creo que pone bastante claro en carteles blancos cuales son las lineas que paran en cada andén...
Si que es un poco lioso desde que cambiaron las lineas, pero tanto como para enojarse... no sé yo!!!
La linea se llama igual C-4 pero viene explicado y cada tren tiene su letrerito con lucecitas del destino al que va...
El problema lo puedes tener cuando en lugar de por la vía que es habitual que llegue, llega por otra..
Pero por lo demás....
pues en londres el metro funciona parecido!!!
creo que es un complot de la Espe para hacernos llegar a tarde a todos...
chauuuuuuuuu
Bueno, así te lo ha hecho más entretenido
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