19 febrero 2009

La puerta del mal

A veces me pregunto si la gente con la que me cruzo en la calle o a la que conozco le llegan a ocurrir situaciones incómodas como las que me ocurren a mí, por no hablar de mis accidentes múltiples.

Mi última reliquia es una situación incómoda; la cual voy a relatar no para entretenimiento de nadie, sino más bien para que se me baje el sopor vivido deshaciéndome de la historia.

Situación: en casa, haciendo el vago.

Momento: entrando en mi habitación.

Transcurso de los hechos: puse mi manita en la llave de la luz cuando de repente estallaron (en ese instante me pareció una auténtica detonación) las dos bombillas de mi habitación. La consecuencia mayor fue que saltaron los fusibles y tuve que bajar al cuarto oscuro (dícese de aquel lugar en el que se encuentran todos los contadores de corriente y en cual hay sólo una bombilla que no alumbra nada).

Para llegar a dicho local, hay que bajar las escaleras, abrir una puerta de rejas versión prisión y luego otra. Me encontraba allí, delante de la segunda puerta, sin luz de pasillo porque estaba fundida, alumbrándome solo con la luz del teléfono, y metiendo una llave que no abría la puerta. Me invadió el pánico y empecé a meter todas las llaves que llevaba encima de casa, ninguna abría. Llame a la Rebe desesperada y me dijo que siguiera intentándolo que estaba dura y en el peor de los casos pidiera ayuda a un vecinito.

Me puse en el peor de los casos y decidí tomar el consejo de la Rebe. Me planté en la puerta de un vecino y pulsé el timbre. Fue en ese instante, en la que deseé que me tragara la tierra. Si pudiese dar marcha atrás me quedaría en mi camita viviendo en la oscuridad, pues me salió el vecino con un albornoz (sólo el albornoz) y el pelo chorreando.

Le expliqué mi situación (algo tenía que decir después de haber timbrado a su puerta) el me explicó la suya. No iba a bajar conmigo de esa guisa; yo tampoco quería que viniese así, menudo espectáculo, con gente entrado y saliendo arriba).

Entonces el señor (me dijo el nombre pero con recordar la estampa del albornoz me llega) se vistió y bajo a ayudarme con la puta puerta.

Tampoco era capaz de abrirla, hasta que encontré en mi pantalón una llave suelta que probé y abrió.

CONCLUSIÓN: Alguien quito la llave del contador de su sitio y la dejo suelta. Y para eso molesté al vecino, pasé un mal trago y además tengo un dedo hecho polvo de hacer fuerza contra la puerta. La próxima vez me subo por el soplete y la quemo.

9 comentarios:

Azusa dijo...

Aiss, Foresita, qué brutota eres a veces...

Jose dijo...

Venga, va, esto no te ha pasado de verdad, lo has visto en alguna serie o algo... di que si, di que es cierto, que estas cosas no pueden pasar en el mundo real.

Y si pasan... en fin, que vaya palo ir a pedir ayuda y que salga el pobre hombre asi. Que oportuna la Eva!! Pero al menos fue amable y te echo una mano, quedate con eso, que es bueno :)

Chasky dijo...

O sino a patadas.

Si hubieras sido un dibujo manga, al coger la llave y abrir la puerta, te habría salido un goterón de la cabeza al darte cuenta de la situación vergonzosa con el vecino al lado.

Hackett dijo...

Menos mal que explicaste a qué tipo de cuarto oscuro te referías antes de mencionar al tipo en batín y todo mojado. :P

Besos.

chapete dijo...

juas!!!


Pobre muchacho!!! y ahora está la cosa que en nada pillas un resfriado!!!


Bueno, para la próxima explosión,ya sabes como abrir la puerta... y si no, llamas al vecino, pero hay que esperar a que se meta en la ducha, claro!!!


chauuuuuuuuuuu

Jordi dijo...

Si esque ya te decía yo en la guardería que el círculo no encaja dentro del hueco de la estrella¡¡¡

Druid dijo...

La tensión y el miedo nublan el razonamiento jejejejeje...

Que no te nubles mas.

Bicos.

Lúa dijo...

jajajajajajajjaajjajaaj!!!!!

Azusa dijo...

Aquí falta un textillo en inglés, no? ;PPP