Me bajé del tren con antojo de pistachos, así que cambié mi dirección hacia casa por la del supermercado más cercano. Entre con la boca echa agua sólo de pensarlo y me dirigí a la sección frutos secos estantería "sin marca más baratos".
Mi mirada casi se vuelve loca al comprobar que había todo tipo de frutos secos menos pistachos. Maldecí a la persona que se llevó la última bolsa con toda mi rabia y me dirigí a la estantería "con marca más caros".
Allí había varias marcas de pistachos, cogí la bolsa más grande, que aún así era más pequeña que la que habitualmente me llevaba.
Me fui del supermercado preguntándome como se podían haber acabado pues siempre hay un montón de bolsas . ¿Se habrá puesto de moda comer pistachos? o es que sabían que yo estaba de antojo en ese preciso momento.
Mi tragedia no terminó ahí. Al llegar a casa, abrí mi bolsita de pistachos (pensado en lo cara que me había salido) y me puse a degustarlos. Como no soy consciente de lo mucho que me gustan comí hasta tener cáscaras por todos lados, lo cual me hizo levantarme para hacer un poco de espacio. Lo hice como no con un pistacho en la mano, lo abrí, lo jalé y cuando iba a tirar la cáscara descubrí un gusano verde en ella.
Al principio el bicho en cuestión parecía pequeño, pero al dejarlo sobre la mesa vi como empezaba a estirarse, y aquello que parecía un ente minúsculo al final era un centímetro de vida. Entonces empecé a pensar. Si este gusano estaba ahí y lo vi de casualidad, cuando no miró y me meto el pistacho hasta sacarle la envoltura ¿cuántos gusanos me habré comido de aperitivo?.
Llegado este punto, supongo que algunos estaréis al borde del asco y otros habréis dejado de leer. No sé ni quiero saber si me comí alguno, y aunque lo lógico sería ir al supermercado y pegarle con la bolsa en las narices a los proveedores de pistachos como soy yo me los seguí comiendo - por eso de lo que no mata, engorda - eso sí, con sumo cuidado e inspeccionando cada uno de los pistachos por si iban aliñados.
No vi ninguno más, cierto es que no me termine la bolsa al tener que perder tanto tiempo mirándolos. Prefiero pensar que sólo había ese gusano. Y me consuelo con saber que hay países que los comen fritos, aunque no sean verdes y vivan en los pistachos.
Mi mirada casi se vuelve loca al comprobar que había todo tipo de frutos secos menos pistachos. Maldecí a la persona que se llevó la última bolsa con toda mi rabia y me dirigí a la estantería "con marca más caros".
Allí había varias marcas de pistachos, cogí la bolsa más grande, que aún así era más pequeña que la que habitualmente me llevaba.
Me fui del supermercado preguntándome como se podían haber acabado pues siempre hay un montón de bolsas . ¿Se habrá puesto de moda comer pistachos? o es que sabían que yo estaba de antojo en ese preciso momento.
Mi tragedia no terminó ahí. Al llegar a casa, abrí mi bolsita de pistachos (pensado en lo cara que me había salido) y me puse a degustarlos. Como no soy consciente de lo mucho que me gustan comí hasta tener cáscaras por todos lados, lo cual me hizo levantarme para hacer un poco de espacio. Lo hice como no con un pistacho en la mano, lo abrí, lo jalé y cuando iba a tirar la cáscara descubrí un gusano verde en ella.
Al principio el bicho en cuestión parecía pequeño, pero al dejarlo sobre la mesa vi como empezaba a estirarse, y aquello que parecía un ente minúsculo al final era un centímetro de vida. Entonces empecé a pensar. Si este gusano estaba ahí y lo vi de casualidad, cuando no miró y me meto el pistacho hasta sacarle la envoltura ¿cuántos gusanos me habré comido de aperitivo?.
Llegado este punto, supongo que algunos estaréis al borde del asco y otros habréis dejado de leer. No sé ni quiero saber si me comí alguno, y aunque lo lógico sería ir al supermercado y pegarle con la bolsa en las narices a los proveedores de pistachos como soy yo me los seguí comiendo - por eso de lo que no mata, engorda - eso sí, con sumo cuidado e inspeccionando cada uno de los pistachos por si iban aliñados.
No vi ninguno más, cierto es que no me termine la bolsa al tener que perder tanto tiempo mirándolos. Prefiero pensar que sólo había ese gusano. Y me consuelo con saber que hay países que los comen fritos, aunque no sean verdes y vivan en los pistachos.